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Mindfulness, beneficios y cómo iniciar la práctica

A éstas alturas, seguro que la palabra Mindfulness ya la has oído en diferentes ocasiones. La práctica de la atención plena, proviene de prácticas milenarias, que nos anima a prestar atención al momento presente, de manera intencional y sin juzgar.
El Mindfulness hace tiempo que ha dejado de ser una simple tendencia, una moda, parte de lo que algunos llaman mundo woke, para convertirse en un enfoque respaldado por la neurociencia.
¿Quieres saber por qué cada vez más personas incorporan el mindfulness a su rutina diaria? ¡Sigue leyendo!
¿Qué dice la ciencia sobre el mindfulness?
Numerosos estudios científicos han demostrado los beneficios del mindfulness en diversos aspectos de nuestra salud:

Salud física, mental y gestión emocional:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: El estrés y la ansiedad es parte de nuestro sistema de alarma natural. Al producirse, eleva la presión arterial. La práctica de la atención plena permite romper el patrón de pensamientos no útiles, y por tanto, preocupaciones recurrentes, lo que disminuye los niveles de cortisol que el estrés eleva, incrementando nuestra presión arterial y perjudicando nuestra salud física. La Asociación Estadounidense del Corazón, recomienda la meditación como una forma de reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Mejora del estado de ánimo: Practicar mindfulness regularmente puede aumentar la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores asociados con la felicidad y el bienestar.
  • Prevención de la depresión: Estudios sugieren que el mindfulness puede ser una herramienta eficaz para prevenir y tratar la depresión, al fomentar una mayor aceptación de las emociones y pensamientos. Según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), la depresión suele ser un resultado de la preocupación por un suceso pasado. El Mindfulness ayuda a reconocer la interpretación que le damos y nos anima a no juzgarla ni retenerla, por el contrario, vivir el momento presente, aceptando que lo que es, es.
  • Reducción del dolor crónico: El mindfulness ha demostrado ser efectivo para reducir la percepción del dolor en personas que padecen afecciones crónicas, como la fibromialgia o la artritis. Según Jon Kabat-Zinn (uno de sus impulsores más reconocidos) y la Facultad de Medicina de Harvard, la práctica del «Body Scan» en la que notamos cada parte de nuestro cuerpo, nos permite relajar el cuerpo al reconocer las sensaciones corporales, los pensamientos y emociones que están implicados en el dolor crónico.
  • Mejora del sistema inmunológico: Al reducir el estrés, el mindfulness estimula el sistema inmunológico, haciéndonos más resistentes a enfermedades. Investigadores de la Universidad de Florida descubrieron, tras analizar más de 70 millones de puntos de datos de las muestras de sangre de los participantes, que 8 días de meditación intensa se había producido una fuerte activación del sistema inmunológico”.
  • Mejor calidad del sueño: Practicar mindfulness antes de dormir puede ayudar a calmar la mente y mejorar la calidad del sueño, reduce el tiempo que se tarda en conciliar el sueño y aumenta la duración de éste. Un estudio en JAMA Internal Medicine, analizó a personas de mediana edad con problemas de sueño,  y resultó en que los practicantes de Mindfulness tenían menos insomnio, fatiga y depresión al final de las 6 sesiones, en contraste con quienes tomaron una clase de educación sobre el sueño.

Cognición y rendimiento:

Según el resultado de investigadores de la universidad de Harvard, publicado en el Journal of Congnitive Enharcement, que realizaron un estudio durante más de siete años,  nuestras mentes se encuentran «vagando» por pensamientos más del 47% del tiempo y casi siempre deambulando en sucesos del pasado o del futuro. En cambio, la práctica regular del Mindfulness produce mejoras duraderas en la atención sostenida.

  • Mayor atención y concentración: El mindfulness entrena la mente a mantener la atención en una tarea específica, mejorando la concentración y la productividad.
  • Aumento de la creatividad: Al reducir el pensamiento crítico y permitir que la mente divague libremente, el mindfulness estimula la creatividad y la resolución de problemas.
  • Mejor memoria: Estudios sugieren que el mindfulness puede fortalecer las conexiones neuronales asociadas con la memoria.

¿Te hemos dado suficientes argumentos para que valores la práctica regular de ésta metodología de bienestar y plenitud?. Si es así, tal vez ahora te preguntes…

¿Cómo empezar a practicar mindfulness?

La práctica  de Mindfulness es increíblemente sencilla, sin embargo, una mala interpretación respecto a lo que es y no es, puede llevarnos a frustración. Si esperas dejar la mente en blanco, y no tener pensamientos, se te hará tremendamente complicado y acabarás frustrado/a al no conseguirlo, y es que, seamos sinceros, no podemos dejar de pensar, pero si vamos a utilizar la práctica, como un entrenamiento mental que estimula el músculo de tener la atención en el presente.

Vamos a facilitarte algunas técnicas para introducirte en la práctica regular del Mindfulness.

  • Encuentra un espacio tranquilo: Busca un lugar donde no te interrumpan y siéntate cómodamente. No necesitas rituales, ni velas, ni inciensos, ni posturas difíciles, pero si ésto te ayuda, adelante! Pon tu espalda recta, (no rígida) envíale un mensaje a tu cerebro de que estás en un entrenamiento excepcional. Notar tu respiración.
  • También puedes practicar Mindfulness caminando o tomando una agradable ducha, o lavándote los dientes…. es decir, en cualquier actividad de tu vida diaria. Observa tu cuerpo, tu respiración, no te apegues a los pensamientos. Y si lo haces caminando, te recomendamos un entorno natural, en donde puedas disfrutar de el espacio, los sonidos, la brisa… ( a ésto lo llamamos Shinrin Yoku). Increíblemente poderoso y agradable.
  • Focaliza tu atención: Puedes concentrarte en tu respiración, en las sensaciones de tu cuerpo, en un sonido ambiental. o un olor que percibas. Puedes contar las inspiraciones y expiraciones, a fin de que te ayude a mantener la atención.
  • Sé paciente: Al principio se te irá la atención a otra parte.. y eso es parte del entrenamiento. Tantas veces se te vaya, tráela al presente, eso estimulará tu «músculo» de la atención. Con la práctica mejorarás.
  • Haz del mindfulness una rutina diaria. No tienes porque empezar dedicando 40 minutos, empieza de menos a más, empieza con un minuto, pero cada día. Te sentirás tan bien, que rápidamente querrás incrementar la cantidad de tiempo que dedicas. Como tu ducha diaria, o tu cepillado de dientes, haz del Mindfulness parte de tu higiene (mental) diaria. Yo me pongo alarmas en el móvil que me marcan el inicio de la práctica, si te sirve la sugerencia, toda tuya.
  • Busca un guía: Puedes usar aplicaciones o audios de Youtube de prácticas guiadas, aunque nuestra recomendación es que te desapegues de la tecnología,  Si lo deseas, puedes asistir a clases de mindfulness o unirte a grupos de meditadores, como el que nosotros arrancamos en Septiembre y al cuál estás invitado/a. (si deseas más información, no dudes en preguntarnos por ello)

Conclusión
El mindfulness no es solo una moda pasajera, sino una herramienta poderosa para mejorar nuestra salud mental y física. Los beneficios respaldados por la ciencia son numerosos y alcanzan diferentes áreas de nuestra vida. ¿Estás listo para experimentar los efectos del mindfulness en tu día a día?

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