Tal vez, en algún momento hayas visto programas de televisión en los que se hacen predicciones a futuro. Es posible que, en algún momento, hayas ido a algún profesional de la videncia, esperando conocer qué es lo que te depara el mañana.

Aunque sólo sea por curiosidad, a los humanos nos encanta avanzarnos en el tiempo, para ver qué será de nuestra vida. Especialmente, cuando alguien ha perdido algo valioso, un amor, un trabajo, una oportunidad, es cuando más se preocupa por su mañana, esperando ver como la situación mejora.

¿Y si yo ahora pudiese, con un simple movimiento, darte la capacidad de que observes tu futuro? ¿Aceptarías el reto? ¿o rechazarías ese enorme superpoder que te permitiría adaptarte a eso que te espera inevitablemente? Realmente, ¿Podemos influir en nuestro futuro?

La respuesta es un rotundo sí. Uno de los mayores valores del ser humano es la capacidad de elegir y decidir. Elegir qué quieres y decidir tomar el camino que te lleve a ello. Pero, lo siento, yo no tengo la capacidad de mostrarte tu futuro. Sólo tu puedes verlo. Y sí, puedes verlo en este momento.

Para conocer tu futuro, sólo tienes que observar tus pensamientos de hoy. ¿En qué estás centrando tu foco? ¿Qué es eso que tienes todo el rato en la cabeza haciendo un ruido molesto?

La calidad de tus pensamientos de hoy, va a definir la calidad de vida que tendrás mañana.

Este es el secreto para que conozcas tu futuro. Tus pensamientos dan lugar a estados emocionales. Tu estado emocional refuerza tu actitud. Y tu actitud es eso que define cada mañana cómo te levantas y cómo vas a vivir cada instante de tu maravillosa vida

Como ves, no es el momento de estar enfrascados en ruidos mentales que no llevan más que a preocupaciones. No es el momento de permitir que nada ni nadie nos desaliente.

¿Cómo conseguir una actitud impulsora?

Tomaremos como base, la palabra desalentar. Desalentar proviene del prefijo des (invertir la acción) y del latín anhelare, que quiere decir, respirar con dificultad significa:

  • Quitar el ánimo (ánimo que proviene del latín ánimus, `alma´`espiritu´)
  • Entorpecer la respiración. .

Esta palabra ya nos da una dirección hacia dónde movernos cuando algo o alguien nos resta nuestra energía vital, como si nos robase el alma o el espíritu.

Respira

Una respiración completa, consciente, relajada es lo contrario a desaliento. No puede haber desaliento, o entorpecimiento de la respiración, si conscientemente tomas aire, inspiras y expiras, y con ello, gestionas las emociones que parecen presionar tu pecho, reduciendo el aire que entra, conduciendo tu cuerpo a un estado de estrés y por tanto impidiendo una claridad de pensamiento.

Fíjate que he introducido la gestión de emociones en esta ecuación de la respiración, y es que la respiración consciente basada en las técnicas de Mindfulness es una excelente herramienta para gestionar y transformar emociones.

¿Qué emociones están envueltas en este desaliento que tratamos de evitar?

Probablemente sea más de una emoción. Observa si hay uno o varios miedos. Miedo al cambio que se te presenta, miedo a no “dar la talla”, a no encontrar apoyos… ¿Qué miedo te está afligiendo?

Tal vez, encuentres un poco de ira escondida, un rechazo a una situación no deseada, un enfado al creer que nada está bajo tu control.

Pero con seguridad, encontramos tristeza. Ese “llorar” la pérdida de algo que era importante para tí, algo que satisfacía alguna de tus necesidades básicas. Puede ser una persona, puede ser un trabajo, una situación o cosa. ¿Qué necesidad o necesidades tuya cubría?

Tener estas emociones es natural, sano, yo diría que necesario ya que te envía un mensaje para dirigirte hacia una dirección determinada.

Dejaría de ser sana cuando la alimentamos de pensamientos negativos, que te conducen a una actitud de resignación, derrotista, victimista, en el que crees que nada está en tu mano. Y en esta situación tu futuro va a ser de esta determinada manera.

La feliz noticia de esto, es que, sientas lo que sientas, proviene de cómo lo interpretes. De tus pensamientos. De la calidad de lo que te estás diciendo.

Así es que, si quieres tener un futuro brillante, los pasos a seguir son, respirar, elevar el espíritu con ello, y empezar a alimentarnos de pensamientos proactivos.

Valora tus necesidades.

Haz una evaluación de lo que realmente es importante para tí, basado en lo que tu necesitas y no en lo que te han dicho que necesitas. Y una vez que tengas claro ésto, empieza a pensar cómo conseguirlo por tus propios medios.

Es posible que te hagan falta recursos, que necesites desarrollar habilidades. Felicidades! dispones de capacidad para empezar a entrenar eso que te estás diciendo que necesitas.

Como ves, todo se trata de lo que estás pensando. Si quieres conocer tu futuro, mira qué estás pensando hoy, y si no te gusta, empieza a cambiarlo. Si, parece fácil, pero no lo es. Es sencillo, pero requiere de hábitos, hábitos de pensamiento. y los hábitos empiezan por hacer de forma esforzada algo, repetidamente, hasta que lo automaticemos y lo hagamos natural. Igual que cuando aprendiste a conducir, y ahora lo haces sin pensar.

No quiero alargar este artículo, que espero te parezca interesante, pero que daría para hablar muchas horas.

Éste es uno de los muchos temas que tratamos en nuestros procesos de coaching, laboratorios de emociones, formaciones y entrenamiento de capacidades. Si algo de lo que hemos expuesto aquí te resuena, contacta con nosotros, te ofrecemos una consulta gratuita sobre la maravillosa vida que te espera en tu futuro. Qué me dices, ¿te atreves a mirar tu futuro?