Costaba levantarse temprano el sábado por la mañana, cuando al mirar por la ventana desde el precioso sitio que vivo, observé una densa niebla, en pleno mes de Julio.

Recordaba las palabras de mi abuela “mañanitas de niebla, tardes de paseo” pero no puedo negar que me preocupase el pensar que tal vez mis acompañantes de esa mañana tuviesen frío y la actividad de relajación que íbamos a disfrutar, podría no tener igual de éxito. Pero a mí me gusta tanto ver la copa de los árboles entre la niebla, que empecé a coger toallas para quien pudiese necesitarlo y un buen termo con té calentito.

Rumbo a Escuela de Emociones para recoger allí a Paqui, Alba e Israel, 3 de nuestros acompañantes que por primera vez iban a probar qué era esa actividad con nombre tan extraño que les habíamos propuesto. ¿Cómo poder explicar con palabras las sensaciones de darse un buen baño de bosque?,

Desde pequeñas, tanto Silvia como yo, tenemos una relación especial con la montaña y los árboles. Ninguna de las dos podríamos vivir sin ver por nuestra ventana a esos hermosos y majestuosos seres vivos que nos llenan de energía, así es que, uniendo nuestras grandes pasiones: montaña y desarrollo personal, decidimos abrir un grupo de Shinrin Yoku, los nadadores del bosque!!!

Nuestra actividad la realizamos en el precioso entorno de la Barranca, en Navacerrada. Tenemos el privilegio de vivir en un entorno único, es triste que muchas personas en Madrid, a tan sólo pocos kilómetros, no conozcan la maravilla que disfrutamos en la sierra de Guadarrama.

Después de juntarnos todos en el parking, y desconectar nuestros móviles, empezamos nuestra actividad. No se trataba de andar, para eso hay muchos momentos. Se trataba de zambullirse entre seres vivos centenarios y permitir que nuestra salud física y emocional se recupere.

Tras dos horas de consciencia, de observación “como si fuese la primera vez”, “como si fuese la última” que veíamos esos paisajes tan espectaculares, de disfrutar de un aromático y cálido te, nos despedimos con unas risas. Qué agradable sensación de hacer lo que nuestro ser necesitaba!

Qué es el Shinrin Yoku?

Si no has tenido el placer aún de practicarlo, te contaré, con mis palabras lo que es esta actividad, que recibió su nombre por los años 80, en Japón, cultura muy ligada a la naturaleza.

Lamentablemente, nuestra vida en las ciudades nos hace pasar el tiempo ” a cubierto “, muy pero muy desconectado de la naturaleza. Dicen que un 93% del tiempo nos lo pasamos sin que aire renovado nos de en nuestra cara, nos llene nuestros pulmones. Ni que decir tiene que, apartar la vista de ordenadores, tablets y móviles durante dos horas, parece ya algo utópico.

Estos nuevos hábitos no son gratuitos, y están ayudando a que el estrés se convierta en una gran epidemia, causante de múltiples enfermedades físicas.

Así es que las 17 personas que el sábado estábamos en Navacerrada, teníamos como objetivo volver a nuestros orígenes en contacto con la naturaleza, dar paseos conscientes, meditativos, volviendo a sentir aromas, sonidos, texturas, y el resto de las sensaciones que 5 de nuestros 20 sentidos captaban.

Los beneficios: Reducción de estres, equilibrio de presión arterial, fortalecimiento del sistema inmunológico gracias a los phyntocides que los árboles distribuyen. Nuestra energía y vitalidad se incrementan, también nuestra capacidad de concentración y de creatividad.

¿Sabías que estos baños de bosque estimulan los linfocitos que luchan contra el cáncer?  Sí, esos glóbulos blancos que luchan contra infecciones y cáncer, llamados NK (Natural Killer) se ven estimulados al estar entre árboles, y cuánto más maduros mejor.

De hecho, estos baños de bosque se recomiendan a personas con enfermedades crónicas (fibromialgias, fatiga crónica… etc).

Esta actividad,  está abierta para todo el mundo, no necesita estar en forma física, pero sí necesita una mente abierta. Uniendo nuestro expertise en Mindfulness y nuestro amor por la naturaleza, ayudamos a quien nos acompaña a bajar revoluciones, a conectar, a pasar dos horas llenándonos de bienestar para toda la semana.

Y lo disfrutamos como si fuese la primera vez, como si fuese la última!

Las caras relajadas de mis acompañantes lo decían todo, pero no podíamos dejar la actividad sin dar nuestro particular toque, así es que antes de entrar en los coches, nos dedicamos unos minutos a la risoterapia. Si necesitamos respirar, si necesitamos conectar, tanto o más necesitamos reír y jugar.

Fue una mañana inigualable, en compañía de gente preciosa por fuera y por dentro, y rodeados de seres vivos frondosos, maravillosos, en calma y transmitiéndonos paz.

Si no llegaste a tiempo, no te lo pierdas el próximo 4 de Agosto, porque lo repetiremos!!!!